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martes, 21 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
Alados
Anda que también es lunes hoy. Como no me habéis dicho nada sobre si os han gustado los angelitos que os colgué - sus fotos- el otro día y como quiera que se me ha pasado un poco el perrerón que me entró en cuanto les ví sus caritas, aquí os dejo la serie de fotos completa que me envió nuestro Albacea.
Como decíamos el otro día, son obra todos del imaginero cordobés Romero Zafra, del que dicen los entendidos -últimamente los hay a cientos- que va a pasar a la historia como uno de los mejores y más prolíficos autores de estos tiempos azarosos que nos están tocando vivir. No hay más que ver la imagen de Nuestro Señor Resucitado de Pozoblanco para reafirmar cuanto dicen. Supongo que muchos la conoceréis, faltaría más, pero para los que no, os recomiendo que entréis en su web de la que no os pongo el enlace por tres razones principales, destacando por encima de todas ellas, como con las campanas, que servidor todavía no sabe hacer esas cosas ni ganas que tiene de aprender. Así que echad mano de San Google y asunto arreglado.
Como decíamos el otro día, son obra todos del imaginero cordobés Romero Zafra, del que dicen los entendidos -últimamente los hay a cientos- que va a pasar a la historia como uno de los mejores y más prolíficos autores de estos tiempos azarosos que nos están tocando vivir. No hay más que ver la imagen de Nuestro Señor Resucitado de Pozoblanco para reafirmar cuanto dicen. Supongo que muchos la conoceréis, faltaría más, pero para los que no, os recomiendo que entréis en su web de la que no os pongo el enlace por tres razones principales, destacando por encima de todas ellas, como con las campanas, que servidor todavía no sabe hacer esas cosas ni ganas que tiene de aprender. Así que echad mano de San Google y asunto arreglado.
Vamos pues a lo nuestro. Dos series de fotos. La primera como podéis observar es de unos ángeles gloriosos que van en el paso de la Virgen del Carmen de Córdoba, del cual os puse el otro día dos fotos panorámicas. Éstas son más cercanas.
Mofletudo alado de espaldas
El mismo de antes retratado de frente con el escapulario de la Ordo Fratum Beatissimae Mariae Virginis de Monte Carmelo
Por lo que respecta a esta otra serie, tengo que confesar, como antes he dicho, que han supuesto para mí una auténtica debilidad. Me contaba nuestro Albacea que se los encontró en el Museo Salzillo de Murcia y le extrañó que fueran de nuestro paisano. Les hizo fotos y hace pocos días, a raíz del tema de nuestros proyectos, las recordó. Presto entró en la web antes reseñada donde volvió a toparse con sus angelicales rostros. Miradlos bien y decidme si no veis en ellos dolor, impotencia, amargura, desazón, tristeza, nostalgia, melancolía, ausencia... todo ello envuelto de ternura y rebozado de amor, todo ello mostrado con esa delicadeza que desemboca suspiro, con esa devoción que no es sino el más limpio de los sentimientos. Impresionante. Yo no entiendo mucho, así que a lo mejor me tiro a una piscina que no tiene agua y luego los expertos en imágenes me regañan, pero yo los veo como auténticas obras de arte. Perdonadme si me excedo en mis indocumentadas apreciaciones. Sensu contrario, ruego comuniquéis sitio y hora. Al amanecer siempre ha sido tradicional.
Ambos dos
El hermano de mi pocholo preferido de espaldas
Ahora de frente
Cuerpo entero de mi dilecto
¡¡Tachán!!, aquí lo tenéis de nuevo. Mua, mua, mua... (semejad múltiples ósculos en ambos mofletes)
Por hoy nada más, que llevamos una semana más que prolífica. Saludos cofrades para todos.
P.S. Pues no llevo días preguntándome si el perrerón que tienen estas criaturitas no será también provocado por la desatrosa temporada que han hecho los Lakers, con Gasol y Kobe Bryant medio peleados y la falta de un center que cierre de una vez el rebote defensivo. No sé, no sé, pero podría ser. Los carmelitas no lloran tanto, porque como son de los Clippers están más acostumbrados a perder. Como siempre, es broma.
miércoles, 15 de junio de 2011
Proyectos en marcha
Se acumula el trabajo, así que dejaremos para mejor ocasión los temas pluviales. Como ya comentamos el otro día, en el último Cabildo estuvimos analizando algunos nuevos proyectos que pudieran adaptarse a nuestra maltrecha situación económica y que, a la vez, fueran paliando algunas carencias estéticas y funcionales en nuestros distintos pasos.
Por lo que respecta al del Huerto y debido a la falta de luz que sufre el espacio que hay entre la imagen del Señor y la del Ángel, se estuvieron barajando varias alternativas, optándose al final por rechazar la idea de unos pequeños candelabros de tulipas guardabrisas a juego con los ya existentes y sustituirlas por las imágenes de unos arcángeles a los que habría que situar en sus manos- aunque no aparezcan en las fotos, al igual que las alas, os aseguro que las tendrán- una artística fuente de luz – hermoso farol, tintineante cirial…-. Estos son, y como podéis observar se encuentran todavía en un estado primigenio de realización. Miden entre treinta y cuarenta centímetros y a que no sabéis dónde están. Pues sí, en el taller de los Valverde. ¡Ah, qué tiempos! ¡Lo que hubiera disfrutado la fugaz y breve Meritocrática intentando no romperles las alitas o los deditos en los montajes!
En cuanto al paso de la Virgen de los Dolores pretendíamos buscar el efecto que veis en las dos siguientes fotos, o sea, eliminar los centros de flores de las esquinas- en principio delanteras y en cuanto se pueda en las cuatro- y situar en ellas alguna imagen como éstas:
Así pues, entregados totalmente a la causa nuestro Albacea y nuestro Artista, concluyeron en que podía servir para la misma las imágenes de estos angelitos vestidos- luego explicaré por qué en mi opinión han de ir así - y que tendrán una altura de unos cuarenta centímetros. Para que os vayáis formando una idea os dejo algunas fotos de los mismos. Éstas son:
Bueno, pues ya iremos viendo cómo va quedando todo. De cualquier forma, como os decía con anterioridad, particularmente prefiero que los angelitos vayan vestidos no por una cuestión de pudor ni nada parecido, sino porque imaginaros que hacemos unos semejantes a éste de la siguiente foto -realizado por Romero Zafra y que encontró nuestro Albacea en un museo de la ciudad de Murcia- con su carita de pocholongo y sus lagrimitas surcando sus sonrojadas mejillas. Imaginaros ahora el paso de los Dolores entrando en la calle Concepción, cuando comienza a sonar Amarguras y el palio se aprisiona en la estrechura. Imaginaros la escena y decidme, si delante lleva dos angelitos como el de la foto, cómo nos apañaríamos la cantidad de poetas -tanto precoces como tardíos- y prosistas varios que emborronamos cuartillas en este bendito pueblo para poder expresar la indescriptible emoción que nos embarga ante tan sublime escena. Ya digo, haría falta una cohorte de artistas literarios. Así que vestidos y un poco más delgados, por favor -mirad qué cara y qué cuerpo, con sus tenacitas en su manita y decidme si llevo o no razón-.
Por hoy, eso es todo amigos, como decía aquel cerdito de los dibujos animados de mi infancia - nada, que estoy sentimental-. Un saludo que se me están saltando las lágrimas como al angelito. Snif, Snif.... ¡Qué perrerón estoy pillando... !
P.S. Tengo más fotos del angelito de arriba y de un hermano suyo. En cuanto supere la tristeza, si queréis, os las cuelgo.
lunes, 13 de junio de 2011
Dos nuevos enseres
Dice un viejo aserto que nadie quiere sus cosas porque sean las mejores, sino, simplemente, porque son suyas. Dice otro que la verdadera grandeza sólo se encuentra en las pequeñas, en las más cercanas, en las que nos hacen realmente felices. Para todos aquellos que siguen teniendo ambas definiciones siempre presentes, para todos aquellos que se siguen alegrando y enorgulleciendo con las nuestras, aquí os adjunto unas fotos de un reclinatorio y de un atril que, como sabéis, se están realizando en el taller de nuestros artistas de cabecera D. Andrés y D. Manuel Valverde, padre e hijo, hijo y padre, a los que, en todos los tiempos litúrgicos y especialmente en éste de Pentecostés, otorga el Espíritu Santo ese magnífico don con el que seguir fabricando auténticas obras de arte.
Deciros que el boceto original del reclinatorio es obra de nuestro Párroco y Consiliario D. Ignacio Sierra Quirós, y que está inspirado en... aquí lo dejo, porque a los más capillitas no les será difícil buscar la correspondencia con unas piezas que estamos hartos de ver y que espero sepáis decirme cuáles son. Otro detalle que podréis observar es que ambas llevan grabado el nombre de nuestra querida Institución. Ya sabéis, y si no yo os lo digo, que en tiempos no tan lejanos nuestros ancestros cofrades acostumbraban a pintar de verde todo lo que caía en sus manos como símbolo identificativo de la entera propiedad. Últimamente, y en vista de que a la nueva y pujante Alianza de Civilizaciones seguimos aportando más enseres que nadie, hemos decidido ir marcando nuestras cosas no vaya a ser que cuando, accidental o intencionadamente, cambien de sitio alguien pueda reclamar imposibles derechos. Es broma, pero no me digáis que no queda bonito. En fin, os dejo con las fotos que, como siempre, han sido aportadas por nuestro Albacea Mayor D. José Carlos Navajas Fuentes, el cual, y para vuestra información, ya se encuentra preparando material para los próximos proyectos que se aprobaron en el último Cabildo -Hacienda, auque seamos todos, puede esperar-. Ya iremos dando cumplida información. Un saludo.
P.S. El reclinatorio servirá para la Capilla y para que los nuevos hermanos del Turno de Mayores que se vayan queriendo unir a nosotros cada Dominica de Pasión presten el correspondiente juramento. En cuanto al atril, su función principal será la de permanente soporte para el nuevo Libro de Reglas que gentilmente nos ha donado como recuerdo de su mandato 2010-2011 nuestro hermano en Cristo D. Alfonso García de Dios Urbano.
miércoles, 8 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Anécdotas lluviosas (I)
Abundando en el tema de la lluvia, ya que últimamente está de moda y como quiera que uno se está poniendo muy mayor para andar lamentando el infortunio de forma más o menos poética, dejo atrás sentimentales reflexiones y vuelvo más prosaico mi discurso para relataros algunas anécdotas que he ido refrescando en mi mente desde el día que colgó nuestro blogger michelna algunas fotos de este pasado Jueves Santo. Creo que conviene compartirlas porque, a fin de cuentas, no dejan de ser sino pequeños eslabones de la inacabable cadena que conforma la intrahistoria de nuestra querida Hermandad. Así pues, y sin remontarnos muy atrás en el tiempo, vamos a comenzar este lluvioso repaso de los últimos treinta y tantos años porque seguro que muchos no sabíais que:
- En 1980 una copiosa tromba de agua sorprendió al desfile procesional del Jueves Santo entre la calle Ancha y el Llano de Jesús. Calmada la furia de los cielos, y ya con toda la procesión bien empapada, se decidió proseguir. Un lamentable incidente entre la escuadra de romanos que escoltaban a la Vera Cruz y el conductor de un vehículo a la altura de la esquina de la Torrecilla con la calle Alta, provocó una considerable trifulca en la que no hubo que lamentar más desgracias personales que un arañazo cercano a la nariz en uno de los aguerridos soldados, y un hachón roto y una patilla doblada de un casco en el apartado de daños materiales. Decir que ambas víctimas colaterales fueron posteriormente reparadas y siguen prestando servicio hasta nuestros días. El rasguño creo que fue curado con una tirita y un desinfectante-cicatrizante de uso común, no requiriendo hospitalización. Lo que no pudo evitar el equipo jurídico habitual de aquella época fue el arresto domiciliario al que, durante un tiempo, tuvieron que someterse algunos de nuestros heroicos romanos. Digo yo que menos mal que era Jueves Santo, día del Amor fraterno, que si no hubieran temblado los cimientos de la cristiandad.
- En 1981, el Miércoles Santo, con el nuevo paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte listo para ser estrenado, el ansia viva y los hombros preparados, a la hora de salir comenzó a llover como no lo había hecho en meses ( aquel año hubo una pertinaz sequía durante todo el otoño y el invierno). Una reunión de la Junta de Gobierno (todavía no se llamaba Cabildo de Aguas) decidió esperar un poco a ver si escampaba. Una segunda reunión suspendió definitivamente el desfile. Nada hubiera tenido de particular el hecho si no fuera por la irreductible insistencia del Hermano Mayor en pos de hacer la Estación de Penitencia a pesar de la intensa lluvia, que según su particular criterio eran cuatro gotas. El párroco de aquella época, muy al contrario, abogaba, contra viento y marea -nunca mejor dicho-, por resguardar la Bendita Imagen, que como sabéis es propiedad de la Iglesia, y que, según los rumores que circularon por aquellos años, algún experto había afirmado como obra de algún famoso imaginero. Menos mal que el, aparentemente, irreconciliable desencuentro duró menos que la lluvia. Aún caía abundantemente cuando nos consolábamos en el Cuartelillo de la calle Caridad mientras el Hermano Mayor de aquel año seguía insistiendo en que teníamos que haber salido. Sí señor, como los gitanos. Sin plástico y a pelo.
Ahí quedo. El próximo día más. 1985, 1998, 2004… Saludos lluviosos.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Contra la desilusión, una sonrisa.
Buenos días a todos, de manera muy especial a cuantos hacen posible que sigamos siendo La Primera. Y digo cuantos atendiendo, sólo y exclusivamente, a razones gramaticales de nuestra bella lengua, puesto que en el masculino plural van englobadas también mis muy queridas y admiradas cuantas a las que, dicho sea de paso, por fin se les va a reconocer el libre y voluntario acceso a algún que otro foro de discusión y conocimiento semanasantero. Así me lo han confirmado sus responsables y así lo publicito.
Y es que resultaba tremendamente chirriante el misógino comportamiento de quienes, en algunos casos, llevan bastante menos tiempo participando de la Semana Santa de nuestro pueblo que muchas de mis esforzadas hermanas cofrades. Como dicen que errar es de humanos y rectificar de sabios, pues eso. Pero en fin que, después de mucho tiempo sin participar en nuestro querido blog, no era de palmarias injusticias de lo que quería escribir. Sí quiero hacerlo de un tema que, desgraciadamente, nos afecta en los últimos años con inusitada frecuencia. Y es que, o algún gafe debe haberse instalado entre nosotros, o es que nuestros terrenales comportamientos no están siendo del agrado del Todopoderoso. La reflexión está servida.
Sea como fuere, lo cierto y verdad es que el Único con poder para abrir o cerrar el grifo de la lluvia, ha hecho que haya subido alarmantemente el número de Hermanos Mayores recordados por no poder hacer la correspondiente Estación de Penitencia durante su mandato. Ya se lo dijo Juan Pérez a su cuñado Antonio el Jueves Santo del pasado 2007. Tenía que mirar el lado positivo de las cosas. A los que no les llueve, a los dos días, no se acuerdan de ellos ni en su casa a la hora de comer. Sin duda, sabias y consoladoras palabras las de nuestro hermano Pérez.
Como esto no sólo nos pasa a nosotros, aquí os dejo un artículo referente al tema y que a buen seguro, para los que no lo conozcáis, os dibujará alguna que otra sonrisa, ésa que, junto a una oración, son las únicas alternativas capaces de borrar la desilusión de un Jueves Santo lluvioso. Es del maestro Antonio Burgos, escritor, columnista y, sobre todo, cofrade sevillano.
Cuando empiezo a escribir este artículo es Jueves Santo, y comprenderán que en día tan señaladito no voy a tener el mal gusto de dedicarlo a un tal Odón, que rima con felón. La ciudad donde escribo está sosegada y en calma, como corresponde a la festividad del día. Mujeres de mantillas por las calles y junto a una muralla mandada construir por Julio César cuando vino en el Ave (en el Ave, César), soldados del Imperio en perfecto estado de revista escoltan a Pilatos. Pero todo el mundo está ahora machadianamente mirando con temor al cielo. Anuncian una Madrugada de frío y agua. Ojalá se equivoque el tío del pronóstico, y a la hora en que este artículo esté impreso en los quioscos luzca el sol sobre la sonrisa de Gioconda a lo divino de la Macarena.
Cuando la Semana Santa de Sevilla se mete en agua, los teléfonos del Servicio Meteorológico Nacional echan humo. Todas las cofradías llaman angustiadas para inquirir pronósticos de las horas inmediatas, para decidir si salen o no salen. Los únicos que lo tienen claro son los gitanos de la cofradía del Cristo de la Salud. No sienten la menor angustia meteorológica. Las Angustias las dejan para la advocación de su Virgen. Saben que quien manda en la lluvia no es el hombre del tiempo, sino el creador de los tiempos, su Cristo de la Salud, ése al que los payos llaman impropia e irreverentemente Manuel sin causa justificada. Nunca he visto tal sentido del poder de la deidad que en el sentimiento de los gitanos de la cofradía en Viernes Santos lluviosos. Hasta el director territorial del Instituto Nacional de Meteorología lo refirió hace poco en una conferencia científica como lo más insólito que le había pasado. En la lluviosa Semana Santa de 1968, llamaron los hermanos del Cristo de los Gitanos a Meteorología para preguntar el pronóstico. Y cuando el técnico le dijo que iba a caer la del tigre, el hermano de Los Gitanos respondió muy serio: "Pues nosotros vamos a salir, porque si el Señor de la Salud se moja es porque Él quiere mojarse..."
No sé si en aquel amanecer de Viernes Santo o en el de otro año también lluvioso, estaban cayendo canales de letras de seguiriya cuando el Cristo de los Gitanos llegó a La Campana. La imagen se estaba poniendo chorreando. Un prioste ordenó que cubrieran al Cristo con un plástico impermeable. Y fue entonces cuando un gitano hizo la más profunda declaración teológica del poder de Dios, la teología meteorológica del Dios gitano de la lluvia que llora sobre Sevilla:
-- ¿Qué impermeable ni impermeable le vas a poner al Cristo? ¿No quiere Él que llueva? Pues que se jóa...
martes, 24 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
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